Principios básicos de Jardinería Ecológica

Principios básicos prácticos de Jardinería Ecológica

Diseñar el jardín 1:

Escoger plantas adecuadas y su emplazamiento: Utilizar preferentemente plantas autóctonas.

Hay centenares para elegir con diferentes formas, texturas, portes, colores, climas y suelos.  Las especies autóctonas requieren menos mantenimiento puesto que son más resistentes a la falta de agua, a los suelos, a las plagas y enfermedades que se puedan dar en la zona (igualdad de precipitaciones, temperaturas, humedad, suelos, horas de sol, etc.).  Cuando las plantas se encuentran a gusto en un suelo, un clima y una ubicación concreta dan un resultado esplendoroso con unos cuidados mínimos.

Elegir las especies más adecuadas según las características físico-químicas del suelo: textura, pH, materia orgánica.

Diseñar el jardín 2:

Agrupar especies según sus necesidades de agua: Una zona seca donde estén juntas las especies autóctonas y xerófitas. Plantas aromáticas: sobre todo las de follaje gris, tomillo, romero, lavanda, aprecian los emplazamientos secos y soleados. Una zona de riego medio donde se agrupan plantas con necesidades medias de agua.  Una zona húmeda para las que precisen riego regular.  Para ahorrar agua: Proteger del sol dando sombra: árboles o una pérgola con trepadoras.  Proteger del viento, ya que es otro secante para las plantas. Setos, masas de árboles, vallas, lámina de brezo, cañizos, etc.

 Diseñar el jardín 3:

En los bordes del césped que es donde cae más agua, aprovecharlo para plantar las que más agua necesiten.  El periodo ideal para plantar árboles y arbustos es en otoño, ya que da tiempo a que se desarrollen nuevas raíces para el verano.  Crear grupos y macizos similares a los que la Naturaleza forma en el campo.  Los grupos tupidos de plantas crean microclimas para retener humedad, dar sombra al suelo, proteger las plantas pequeñas del viento y evitar malas hierbas.  Colocar farolas y balizas fotovoltaicas que se alimentan de energía solar.

Riego:

Evitar despilfarro de agua. Las plantas autóctonas viven con el agua de lluvia, casi no necesitan riego, excepto al principio que deberán regarse para que agarren bien y superen los primeros veranos. Con el sistema de riego por goteo, al ser localizado, las plantas aprovechan mejor el agua. Regar por la mañana temprano o al atardecer, nunca al sol del mediodía. El riego automático con programador permite regar de noche y evitar la fuerte evaporación del día producida por el sol y el viento.

Acostumbrar a las plantas a escasez de agua. Si quieres convertir un jardín normal en uno de poco riego hay que    acostumbrarlas progresivamente en varios años. Un riego largo y abundante es más aconsejable que uno corto y frecuente: ayudas a que las plantas desarrollan sus raíces más profundamente y así son menos sensibles a la sequía. En los suelos arenosos riega con más frecuencia y menos cantidad para que se pierda menos agua fuera del alcance de las raíces. Para suelos arenosos el riego por goteo es ideal. Consultar los pronósticos meteorológicos, así nos evitaremos regar cuando vaya a llover. La reutilización del agua depurada, aguas residuales urbanas e industriales. Recuperar el agua de lluvia colocando depósitos debajo de los desagües del tejado.

Abonado:

No usar fertilizantes químicos convencionales porque los nitratos contaminan las aguas subterráneas.

El exceso de fertilizantes originán una brotación excesivamente tierna y hace a las plantas más propensas a plagas y enfermedades.

En el cultivo ecológico se abona con abonos orgánicos y abonos minerales naturales.

Las plantas autóctonas apenas necesitan abonos.

Elaborar compost casero reciclando los restos vegetales (ramas de la poda, césped segado, hojas, restos de comidas, etc.)

Abonos naturales:

En nuestras propias casas existen ciertas sustancias que sirven de abono natural para nuestras plantas:

El agua cocer verduras la dejaremos enfriar y la utilizamos para el riego aportando a nuestras plantas abundantes sales minerales.

Si tenemos una pecera, podemos usar el agua para regar, añadiendo al sustrato gran cantidad de nutrientes necesarios.

Los posos del café o del té también constituyen un excelente abono.

Acolchado:

El acolchado o mulching consiste en recubrir la superficie de la tierra o alcorques con una capa protectora, ya sea de materia orgánica como inorgánica. Materiales para el acolchado: – Cortezas de pino trituradas – Acículas de pino – Turba, mantillo, compost – Hojarasca – Hierba – Gravas y guijarros de colores – Greda volcánica – Paja – Serrín…

Adventicias: (Malas hierbas)

Antes de plantar o sembrar labra bien el terreno y saca a mano todos los estolones, bulbillos y rizomas.

Algunas hierbas espontáneas resultan hermosas cuando florecen y se pueden dejar.

Evitar el uso de herbicidas.

Las hierbas perennes que rebrotan una y otra vez, agótalas a base de escardas con la azada cada vez que salgan, se irán debilitando progresivamente y cada vez habrá menos.

Una malla antihierba es muy útil para macizos de arbustos, para rocallas, para jardines de cactus, en caminos de grava, etc..